lunes, 12 de diciembre de 2011

Actividades para desarrollar la inteligencia kinestesica

El aula y el hogar como ámbitos físicos de aprendizaje. En la medida de lo posible el educador —ya sea padre o maestro— pueden diseñar zonas y cambiar de sitio el mobiliario para satisfacer las necesidades táctiles y de movimiento de los niños, proporcionándoles así la oportunidad de desplazarse de un sitio a otro, para que puedan estirarse, moverse y mantenerse activos.

Lo ideal sería que cada niño en el aula pudiera tener zonas de entrada, de trabajo, de depósito de materiales, de exhibición, de biblioteca, de descanso y de movimiento, pero aunque el espacio sea muy pequeño siempre quedan recursos para que cada niño desde su lugar y mesa de trabajo pueda estirarse, hacer ejercicios de brazos, darse vueltas , balancearse, etcétera.


La planificación del espacio permite variar el acomodo de las mesas y bancos, según ciertas actividades y no siempre con las tradicionales hileras; los mismos alumnos ayudan a transformar el espacio en lugares más propicios para el aprendizaje en grupos o con áreas que les permitan mejor el movimiento.
En el hogar y dependiendo del espacio que se disponga, los padres deben tomar en cuenta que sus hijos —especialmente los que se caracterizan por este tipo de inteligencia— requieren moverse y el acomodo de muebles y adornos de la casa deben adaptarse a las necesidades de los niños.
Las actividades relacionadas con las dramatizaciones, con obras de teatro elegidas a la edad e intereses de los niños. Esta propuesta lúdica de aprender es apta para cualquier tipo de inteligencia, pues abarca múltiples actividades, leer la obra, actuar los personajes, memorizar el texto, crear los escenarios, realizar los movimientos, ensayar la música, diseñar o realizar el vestuario y la presentación frente a un público, todo ello es una experiencia integral que bien planeada —ya sea en escuela o entre primos y amigos en la casa— deja en todos una huella imperecedera.
Esto es especialmente cierto para aquellos niños cuya necesidad de movimiento y expansión corporal los impulsa a aprender a través de la acción con todo el cuerpo.
Las dramatizaciones son especialmente propicias para que los niños puedan aprender cuestiones académicas sin tener que permanecer sentados e inmóviles, actividades relacionadas con el llamado “rol playing”, con el que puede improvisarse prácticamente cualquier tema, por ejemplo: problemas matemáticos jugando a la tiendita, conversaciones entre las partes de una flor o un fruto, las estaciones del año, o elementos de geografía, proporcionando a los pequeños la oportunidad de actuar como el cliente o el tendero, el pistilo de la flor, o el río que va hacia el mar. El límite es la creatividad de padres y maestros.
Otras actividades que podemos incluir en este rubro son las salidas y paseos, como visitas al zoológico, museos, conciertos, mercados, almacenes, donde los niños tienen oportunidad de oler, ver, tocar, saborear y percibir las cosas directamente y llevar esta experiencia e involucrarla con el conocimiento de los libros, pero con la vivencia corporal previa.
Ir al circo y jugar a ser cirqueros puede ser una delicia para todos los niños, especialmente para niños con características y habilidades en el manejo del equilibrio, la fuerza corporal y la coordinación motora.
Actividades de educación física y los deportes, son tal vez las áreas donde el niño con este tipo de inteligencia puede sentirse más seguro durante sus años escolares y probablemente a lo largo de su vida.
Los bailes y la danza son formas de movimiento creativo y prácticamente todos los niños tienen la tendencia a moverse al escuchar música. Desgraciadamente esta habilidad no se fomenta, sobre todo en los sistemas educativos tradicionales donde a veces queda totalmente excluida. Este hecho puede ser especialmente traumático con aquellos cuya forma de adaptación al medio y estilo de adquirir el conocimiento, sigue pasando por la experiencia corporal a lo largo de su vida.
Procurar que los niños puedan moverse rítmicamente, organizar bailables y ayudarlos a descubrir cual es su forma preferida de moverse, es tan útil para niños con este tipo de inteligencia como para otros cuya timidez o resistencia a hacerlo en público les dificulte hacerlo, hecho que puede iniciarse con propuestas sencillas, juegos, o ejercicios de expresión corporal.
Hay una tendencia, que cada vez cobra más fuerza, a que la educación física no se dé únicamente uno o dos veces por semana, sino que sea una actividad diaria e integrada a actividades de promoción de la salud, como la alimentación, el deporte y el cuidado del cuerpo. Así la persona que físicamente esté bien educada, realizará por sí misma una serie de actividades que abarcan conceptos de conciencia corporal, ubicación espacial, esfuerzo, fortalecimiento de la voluntad para hacer ejercicio diario o cuando menos regularmente. El cultivo de este tipo de inteligencia a través de la actividad física, aunque no se tengan habilidades específicas relacionadas con ella, promueve en todos las oportunidades de recreación, autoexpresión y comunicación.

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